Salon rodríguez peña (poema)

Letra de Enrique Cadícamo

Poema del libro Viento que lleva y trae de Enrique Cadícamo.

Cuando en el diez y siete El Morocho iba a un salón
de baile muy famoso que en pleno centro hubo
era -y esto sin ser ninguna adulación-
el mejor bailarín que Buenos Aires tubo.

Salón Rodríguez Peña, donde se daban los
bailes que organizaba Enrique El Oriental,
donde se vieron guapos achicarse ante el cross
del dandy boxeador de apellido social.

Sanchez Borado, Pose, los Smith y Larreta,
todos hig life de entonces y muchachos valientes,
la veleidosa Chatay La Parda Loreta
y La María Angélica, vedetes de ese ambiente.

Fue celebre esta última por sus raros alardes
de dama poderosa -constelada de alajas-:
era la gran cocotte que paseaba de tarde
por el rosedal en su auto con la capota baja.

Los lunes por las noches se engalanaban ellas
porque había «concurso de baile y ropas finas»
y la mejor vestida y a las que eran más bellas
se les daba de premio diez libras esterlinas.

Cortes provocadores de puntos orilleros
y miradas bravías con filo de cuchillo;
berretín de cafiolo tenía El Escobero,
reo de Villa Crespo, galán de conventillo.

De aquellos viejos tangos floridos y hamacados,
hasta Corrientes ancha llega el lejano eco,
es que toca en las brumas la orquesta del pasado
con Canaro, Palito y con Vicente Greco.