Reflexion

Letra de Julio Sosa

Del Libro «Dos Horas Antes del Alba»

Poema

Tus manos sarmentosas, se elevan en la niebla,
escualidas y negras, en suplica muda,
recogiendo tan solo, del corazón que pasa,
una ausente mirada, de indiferencia obscura…
Cuantas veces te he visto, tembloroso en el atrio,
de la vieja capilla, guarecerte del frio,
cuyas finas agujas, despiadadas y crueles,
mordian implacable a tu cuerpo aterido…
Tus pupilas sin vida, atisbaban la calle,
y en un esfuerzo esteril aguzaban tu oido,
con la vana esperanza de acercar tu miseria,
al gaban insolente de un señor presumido…
Cuantas veces te he visto, recoger tus harapos,
que estorbaban el paso de una dama elegante,
otras veces te he visto, como a un cristo golpeado,
y a la calle empujado, por un sucio gendarme…
Y en la oscura calleja, del dolor y del hambre,
yo te he visto encorvado, arrastrando tus trapos,
masticando el recuerdo, de un amor o de un hijo,
en los pliegues vetustos, de un pasado lejano…
Y en la puerta inflexible, que cerro el egoimo,
del estomago lleno y del comodo sueño,
yo te he visto golpear, con un timido empeño,
e internarte más tarde, como un tetrico duende,
en el negro bostezo, que anochece sombrio,
y adornar tu cabeza de apostol olvidado,
con mil perlas fugaces, el llanto del rocio…
Quien supiera tu historia, tu niñez tus anhelos,
y el pesar inaudito que ha empujado tus pasos,
a este negro sendero, que apresura tu ocaso…
Que consuelo egoista, me has brindado al mirarte,
comparando mis ropas y mis años tan nuevos,
a tus pobres harapos a tus tristes achaques,
tu espantosa miseria me ha sanado por dentro…
Me he quejado iracundo, insultando a los cielos,
lamentando en blasfemias, mis problemas pequeños,
y tus trapos gritaron a mi ciega experiencia,
que no me falta nada, para vivir contento…
!Gracias!, pues, buen amigo, acepta este dinero,
que a cambio de las sucias monedas que te dejo,
como un valioso escudo, me llevo tu recuerdo…