Misa de once

Letra de Armando José Tagini
Música de Juan José Guichandut

Entonces tu tenias dieciocho primaveras,
yo veinte y el tesoro preciado de cantar.
En un colegio adusto vivias prisionera
y solo los domingos salias a pasear.

Del brazo de la abuela, llegabas a la misa,
airosa y deslumbrante de gracia juvenil.
Y yo te saludaba con mi mejor sonrisa,
que tu correspondias con ademan gentil.

Voces de bronce,
llamando a misa de once.
Cuantas promesas galanas,
cantaron graves campanas,
en las floridas mañanas
de mi dorada ilusión.

Y heche a rodar por el mundo
mi afan de glorias y besos
y solo traigo al regreso
cansancio en el corazón.

No se si era pecado
decirte mis ternuras,
alli frente a la virgen
divina de jesus.

Lo cierto es que en el mundo,
sendero de venturas
y por aquel sendero
tu amor era la luz.

Hoy te dira otro labio
la calida y pausada,
palabra emocionada
que pide y jura amor.

Entanto que mi alma,
enferma, desahusiada,
solloza en la ventana
del sueño evocador.

Misa de once, yo ya no soy el de entonces.
Cuantas promesas galanas,
cantaron graves campanas,
en las floridas mañanas
de mi dorada ilusión.

Y heche a rodar por el mundo
mi afan de glorias y besos
y solo traigo al regreso
cansancio en el corazón.