Triste domingo (vals)

Letra de Francisco Gorrindo
Música de Francisco Gorrindo

Canta: Mercedes Simone con el trío Piana-Garza-Kohan
3/22/1937 Buenos Aires
Vals lento (03’57»)

«Triste domingo, con cien flores blancas»;
y ornado el altar de mi loca ilusión.
Donde mi alma se ha ido a postrar.
Mientras mi boca llamándote está.
Muere en mi sueños ocasos de hastío
cansados de espera y de soledad.
¡Triste domingo!
Tú no comprendes la angustia terrible
de estar esperando, sin verte, llegar.
¡Vuelen tus pasos
que debo marchar!
No ves que muero con mi loco afán.
Quiero que seas la blanca y piadosa
mortaja que cubra mi hora final.
¡Triste destino!
Querido, junto a mi ataúd
Que circundan muchas flores
aguarda mi confesión un sacerdote
Y a él le digo:
Lo quiero, lo espero.
No temas nada si encuentras mis ojos sin vida
Y abiertos
Y esperandoté.
Tus manos son quien los deben cerrar.
Y acaso entonces yo habré muerto en paz
Siento un doblar de campanas, que, lugubremente sus voces
Me ordena marchar.
¡Triste domingo!
¡Vuela mi vida tu paso querido
Que llega la hora uque debo partir!
Quiero tenerte en mi viaje final.
Y algo me dice que no llegarás.
Triste domingo visitame amado
que ahora en mi tumba yo te he de esperar.
¡He de esperar!

Nota: Los versos iniciales son exactamente los mismos de la obra de
Magaldi. Por eso los coloco entre comillas ya que probablemente el
autor quiere citarlos.